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6 de diciembre de 2017

¿Los médiums son unos estafadores?

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Antes de todo es importante detallar que la definición de Médium tiene ciertas sub-definiciones pero en este artículo yo me referiré exclusivamente a la que habla de comunicación con personas ya fallecidas. En el caso de los canalizadores el tema es más sencillo ya que suele referir a algún tipo de comunicación con entidades de otros planos y/o ángeles.

Como ya lo conté en otro artículo de mi blog yo tuve hace años un encuentro inesperado con una médium que aparentemente había conectado con mi madre fallecida lo que además se ser impactante me ayudó a ejercer mi lado más escéptico y darme cuenta cómo era posible que ella (la médium) pudiese comunicarme cosas tan privadas como las que me contó. Esa experiencia me llevó a cuestionarme otros asuntos importantes al darme cuenta a lo largo de los años siguientes de que existían personas completamente convencidas de que podían contactar con los muertos, sin notar yo en ellos ni un atisbo de inseguridad y cuyos trances parecían ser tan reales que poca duda cabía de que estaban experimentando un suceso fuera de lo normal. Ahora bien, de la misma forma en que nunca he dudado de las personas que me cuentan que han visto un fantasma, un gnomo o un ovni, así mismo nunca lo he hecho respecto a los que me dicen que conectan con entidades del más allá. Sin embargo y muy importante es destacar que me conservo completamente escéptico respecto a las causas que ellos aducen como causantes de sus trances y canalizaciones. Es decir, no dudo de la percepción que tiene cada uno respecto a una experiencia normal o paranormal pero entiendo que esta es subjetiva y por tanto no implica que lo que se describe tenga una raíz confirmada y veraz. En rigor, me puedes decir que viste un fantasma y no me cabe duda de que lo has visto pero para saber qué fue lo que tú interpretaste como fantasma haría un análisis mucho más extenso y profundo para entender el trasfondo de tu experiencia. Mal que mal, es solo la palabra de otros sin ningún tipo de respaldo certificado que sin menospreciarla debe ser al menos tratada con cierta neutralidad de la misma forma en que miraríamos con ojos escépticos a un cirujano que está a punto de operarnos en nombre de Alí Babá. Lo más probable es que la mayoría prefiera ver sus títulos y certificaciones de médico cirujano.

Ahora bien, en la línea de los médiums  canalizadores yo identifico dos categorías: los farsantes y los creyentes. Los farsantes son aquellos que saben que no conectan con nada y hacen creer al otro que lo hacen para así exprimirle el dinero. Los creyentes son, al contrario, habitualmente personas honestas y de buen corazón que creen sinceramente en que están conectando con muertos o entidades aunque no puedan explicar de forma alguna lo que hacen realmente y sin exponer en absoluto pruebas empíricas para demostrarlo. En este sentido no considero que el trato hacia unos y otros deba ser igualitario ya que en el primer caso si estamos delante de un engaño flagrante mientras que en el otro nos enfrentamos a la ingenuidad o en el peor de los casos a la ignorancia no buscada de personas que creen estar haciendo un bien superior, sin ánimo de hacer daño. Entonces se expone el gran dilema ¿Los médiums o canalizadores son todos estafadores? 

Si definimos por estafador a alguien que tiene la clara intención de engañarnos es claro que los médiums y canalizadores creyentes no tienen aquella intencionalidad por tanto quedarían exentos de esta categoría sin embargo caerían en otra categoría que es igualmente delicada y que es aquella que por ignorancia o falta de información puede crear en nosotros expectativas irreales que, en algunos casos, pueden derivar a una visión distorsionada de la realidad que nos podría hacer caer producto de nuestros sesgos cognitivos en riesgos mayores. Por ejemplo, un médium creyente que conecta con la madre fallecida de una joven con problemas al riñón y que recomienda (en nombre de la madre muerta) ciertas hierbas sin control alguno para la recuperación, pasando por alto la debida revisión de un médico. En este caso es seguro que la médium no tiene intención de hacer daño pero producto de su ignorancia o poca información respecto a lo que hace (ausencia de pruebas empíricas) puede estar produciendo inconscientemente un daño a la otra persona. Esta situación se podría comparar un poco a la figura de delito por omisión en donde sin haber intencionalidad de daño, se hace de todas formas por tener una actitud pasiva o desinformada respecto a la otra persona.

Resumiendo: no se puede aplicar el mismo criterio a todos los médiums y canalizadores y no es justo meterlos a todos en el mismo saco de charlatanes y estafadores porque no todos tienen intencionalidad de daño. Sin embargo esto no implica que los médiums y canalizadores creyentes no deban someter a escrutinio su propia labor de la cual yo soy profundamente escéptico no por capricho sino por mi propia experiencia que me llevó a descubrir el complejo entramado que había detrás de una médium de buen corazón. El justo equilibrio sería entonces que se llame charlatanes y estafadores a quienes realmente tienen intención de dañar y que aquellos que creen ciegamente en lo que hacen tengan al menos un ápice de escepticismo si realmente quieren ayudar a los demás porque aún no siendo estafadores siguen teniendo un deber con la verdad que va más allá de las visiones subjetivas que tanto abundan en el esoterismo.

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3 comentarios:

  1. Interesante artículo. Sería interesante poder incluir también, dentro de la idea de no intencionalidad de estafa o creyente, la posibilidad, tal vez intermedia, de que el médium o catalizador pueda ser presa de algún tipo de percepción ilusoria y que quienes lo consulten también puedan engancharse con ella. Otra posibilidad sería las formas delirantes y alucinatorias de las percepciones que ya correrían por los senderos de la psicopatología. son solo algunas ideas que se me ocurren lanzar en relacion a este interesante tema, sobre todo en ese punto de desconocimiento.

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  2. Quizás también se podría valorar la posibilidad de que exista una realidad no perceptible para algunos, pero real al fin y al cabo, y es que existe un mundo de energías y entidades a nuestro alrededor y que el médium es en este caso el conducto de conexión entre unos y otros. Tan fácil como eso. Independientemente de que el autor o autores de los anteriores comentarios, crean o no en esa posibilidad.

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    Respuestas
    1. Todo se puede valorar por muy descabellado que suene. Otra cosa muy distinta es que todo se pueda confirmar de forma empírica cosa que no sucede con el espiritismo que pese a la antigüedad que tiene no ha podido avanzar en la confirmación de su relato. Entonces y ante la ausencia de rectificación se hace válido pero sólo como un mito.

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