El Payaso y El Engendro || Relato.

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Hay un tipo de persona depresiva y triste a la que tus palabras de aliento no ayudan en absoluto. De hecho, estas personas sienten rabia al oír tus palabras edulcoradas de salvación, ánimo y arcoíris llenos de colores. En ellos el mayor dolor es darse cuenta que tú no compartes su tristeza sino que tratas de tranquilizarles desde la acera resplandeciente de tu sabiduría aprendida en libros de Osho, en las Constelaciones Familiares que hiciste hace unos meses atrás o en las reuniones de té con tus colegas de la clase de Yoga. 

El engendro de tristeza y desolación que tienes frente a ti es mucho más astuto, intuye la liviandad de tus conocimientos, la superficialidad de tu sonrisa que desaparece cuando le das la limosna de cariño y te vas a casa a rezar o cantar mantras frente a tu altar lleno de pegatinas de la virgen, santo o gurú de turno y específico para el tipo de creencia que profesas. El engendro detecta tu actitud estúpidamente condescendiente y se traslada de su llorona autocompasión a la ira, transformando su discurso terrible y lamentable en un conjunto de frases irónicas destinadas a desnudarte y enfrentarte a tu vacías ganas de ayudar. Porque para él tú no eres más que un payaso hippie que repite palabras como un periquito, cientos de frases que no son tuyas y que aprendiste a unir unas con otras para construir ese gran imperio espiritual que dices tener por dentro y que te empuja a compartir en el muro de tus redes sociales fotos de flores, cielos estrellados y ángeles acompañados de increíbles pensamientos obvios.

Cuando la confrontación entre el doliente y tus ganas de ayudar se extinguen, descubres tu verdadero rostro oculto detrás de tu libros de autoayuda, tu filosofía espiritual, tus mantras y tus kines mayas. Descubres quién es realmente el engendro y quién el payaso.

Fotografía: Eolo PerfidoSerie Clownville.
Web fotógrafo AQUÍ.


Descifrando Películas || Mad Max: Fury Road.

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Esta es la cuarta película de la saga de Mad Max iniciada  en 1979 y que cuenta la historia de Max Rockatansky, un policía que forma parte de una patrulla encargada de poner orden en las carreteras de un mundo apocalíptico. Las tramas de todas las películas varían y en este caso Fury Road estrenada en el 2015 se enfoca en una premisa aún más salvaje, mostrándonos a un protagonista taciturno que ya no le queda nada más después del holocausto nuclear que ha destruido la poca civilización que ya quedaba en la película de 1979. 

En MAD MAX, FURY ROAD la historia es sencilla como en el resto de las de la saga pero guarda siempre un componente intenso que la hace disfrutable. En esta se puede ver una dictadura dirigida por un tétrico personaje llamado Immortan Joe que tiene prisioneras a unas jóvenes que están destinadas a ser las madres de los herederos del imperio, algo que la ruda e implacable Imperator Furiosa, perteneciente al clan, no está dispuesta a permitir por lo que decide llevarse a las chicas a un lugar más seguro despertando así la furia del líder quién la declara traidora, ordenando su captura inmediata. Se inicia entonces una intensa persecución por carreteras desoladas en donde Imperator Furiosa se encontrará de forma imprevista con el malogrado Max con quién luego de un violento enfrentamiento logrará un acuerdo para seguridad de ambos. Lo interesante de este encuentro es que se unen dos personajes con cicatrices morales profundas cuyo dolor parece conectarles para juntos encontrar la redención. Ella cansada de un sistema patriarcal que mutila a la mujer y él cansado de la violencia que reduce al hombre a un trozo de carne más en la carretera se unen por un fin casi utópico como es la destrucción de un imperio que les ha quitado todo, física y moralmente.

Hasta aquí más de alguno pensará que esta película es una especie de ficción violenta sin nada bueno pero es precisamente esa premisa la que abre el guión a la búsqueda de la libertad y armonía del hombre y la mujer en un mundo que aunque exageradamente apocalíptico tiene reminiscencias del mundo actual en donde el factor humano se convierte en un número y la mujer es solo una fábrica de bebés que no tiene identidad más allá de lo que los estrictos patrones sociales definen. Muchos han acusado a la película de panfleto feminista pero yo pienso que más que eso lo que hay aquí es una cuestión humana, la búsqueda de un mundo en donde hombres y mujeres tengan los mismos derechos y peleen por los mismos sueños, enfrentándose al sistema que no es más que el símbolo de ideales caducos y añejos que se deben actualizar. Así mismo la dictadura patriarcal de Immortan Joe recuerda esa mentalidad de muchos hombres, empresas e instituciones que no comprenden ni se adaptan a la nueva figura de la mujer que es esta Imperator Furiosa, mutilada, melancólica y rabiosa que quiere abrir paso a una nueva generación de niñas que serán las mujeres del futuro. Max en este caso es la contraparte, la figura masculina forjada a sangre y fuego por el sistema que ya cansado de vagar por los desiertos de la violencia y crueldad decide acompañar a Imperator Furiosa en esta aventura contra el statu quo. Que no me digan entonces que no hay simbolismos actuales en esta historia!

A final de cuentas hay algo de romanticismo en la película con la imagen de una pareja que se une frente a las adversidades. Pero claro, todo eso envuelto en una explosiva e impactante ópera violenta necesaria para alcanzar un futuro mejor. Hasta me emocioné con algunas escenas, algo excepcional para alguien como yo, hecho de sangre y fuego como Max Rockatansky.

Sed testigos!

Ver en Netflix AQUÍ.

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¿Los médiums canalizadores son unos estafadores?

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Antes de todo es importante detallar que la definición de Médium tiene ciertas sub-definiciones pero en este artículo yo me referiré exclusivamente a la que habla de comunicación con personas ya fallecidas. En el caso de los canalizadores el tema es más sencillo ya que suele referir a algún tipo de comunicación con entidades de otros planos y/o ángeles.

Como ya lo conté en otro artículo de mi blog yo tuve hace años un encuentro inesperado con una médium que aparentemente había conectado con mi madre fallecida lo que además se ser impactante me ayudó a ejercer mi lado más escéptico y darme cuenta cómo era posible que ella (la médium) pudiese comunicarme cosas tan privadas como las que me contó. Esa experiencia me llevó a cuestionarme otros asuntos importantes al darme cuenta a lo largo de los años siguientes de que existían personas completamente convencidas de que podían contactar con los muertos, sin notar yo en ellos ni un atisbo de inseguridad y cuyos trances parecían ser tan reales que poca duda cabía de que estaban experimentando un suceso fuera de lo normal. Ahora bien, de la misma forma en que nunca he dudado de las personas que me cuentan que han visto un fantasma, un gnomo o un ovni, así mismo nunca lo he hecho respecto a los que me dicen que conectan con entidades del más allá. Sin embargo y muy importante es destacar que me conservo completamente escéptico respecto a las causas que ellos aducen como causantes de sus trances y canalizaciones. Es decir, no dudo de la percepción que tiene cada uno respecto a una experiencia normal o paranormal pero entiendo que esta es subjetiva y por tanto no implica que lo que se describe tenga una raíz confirmada y veraz. En rigor, me puedes decir que viste un fantasma y no me cabe duda de que lo has visto pero para saber qué fue lo que tú interpretaste como fantasma haría un análisis mucho más extenso y profundo para entender el trasfondo de tu experiencia. Mal que mal, es solo la palabra de otros sin ningún tipo de respaldo certificado que sin menospreciarla debe ser al menos tratada con cierta neutralidad de la misma forma en que miraríamos con ojos escépticos a un cirujano que está a punto de operarnos en nombre de Alí Babá. Lo más probable es que la mayoría prefiera ver sus títulos y certificaciones de médico cirujano.

Ahora bien, en la línea de los médiums  canalizadores yo identifico dos categorías: los farsantes y los creyentes. Los farsantes son aquellos que saben que no conectan con nada y hacen creer al otro que lo hacen para así exprimirle el dinero. Los creyentes son, al contrario, habitualmente personas honestas y de buen corazón que creen sinceramente en que están conectando con muertos o entidades aunque no puedan explicar de forma alguna lo que hacen realmente y sin exponer en absoluto pruebas empíricas para demostrarlo. En este sentido no considero que el trato hacia unos y otros deba ser igualitario ya que en el primer caso si estamos delante de un engaño flagrante mientras que en el otro nos enfrentamos a la ingenuidad o en el peor de los casos a la ignorancia no buscada de personas que creen estar haciendo un bien superior, sin ánimo de hacer daño. Entonces se expone el gran dilema ¿Los médiums o canalizadores son todos estafadores? 

Si definimos por estafador a alguien que tiene la clara intención de engañarnos es claro que los médiums y canalizadores creyentes no tienen aquella intencionalidad por tanto quedarían exentos de esta categoría sin embargo caerían en otra categoría que es igualmente delicada y que es aquella que por ignorancia o falta de información puede crear en nosotros expectativas irreales que, en algunos casos, pueden derivar a una visión distorsionada de la realidad que nos podría hacer caer producto de nuestros sesgos cognitivos en riesgos mayores. Por ejemplo, un médium creyente que conecta con la madre fallecida de una joven con problemas al riñón y que recomienda (en nombre de la madre muerta) ciertas hierbas sin control alguno para la recuperación, pasando por alto la debida revisión de un médico. En este caso es seguro que la médium no tiene intención de hacer daño pero producto de su ignorancia o poca información respecto a lo que hace (ausencia de pruebas empíricas) puede estar produciendo inconscientemente un daño a la otra persona. Esta situación se podría comparar un poco a la figura de delito por omisión en donde sin haber intencionalidad de daño, se hace de todas formas por tener una actitud pasiva o desinformada respecto a la otra persona.

Resumiendo: no se puede aplicar el mismo criterio a todos los médiums y canalizadores y no es justo meterlos a todos en el mismo saco de charlatanes y estafadores porque no todos tienen intencionalidad de daño. Sin embargo esto no implica que los médiums y canalizadores creyentes no deban someter a escrutinio su propia labor de la cual yo soy profundamente escéptico no por capricho sino por mi propia experiencia que me llevó a descubrir el complejo entramado que había detrás de una médium de buen corazón. El justo equilibrio sería entonces que se llame charlatanes y estafadores a quienes realmente tienen intención de dañar y que aquellos que creen ciegamente en lo que hacen tengan al menos un ápice de escepticismo si realmente quieren ayudar a los demás porque aún no siendo estafadores siguen teniendo un deber con la verdad que va más allá de las visiones subjetivas que tanto abundan en el esoterismo.

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El Tarot de las Redes Sociales.

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Hace un tiempo atrás y en en otro de mis artículos hablé sobre la figura de los trolls en internet haciendo referencia a esos personajes que se mueven por las redes sociales con el único propósito de incomodar a los demás.  En esa ocasión busqué una carta de tarot que pudiese relacionarse con estos pájaros y concluí que El Diablo se acercaba bastante al aspecto oculto de su actuar y a esa fuerza caótica o salvaje que parece mover sus deditos en el teclado. Y ahí me quedé, pensando en que debería haber una baraja de cartas en donde se expresara de forma más clara la figura del troll o hater. Pues bien, luego de meses y habiendo casi olvidado el artículo me llega una noticia a través de mi gestor de noticias con un titular que dice: El Tarot de las redes sociales. Yo ojiplático me voy a la información que deriva luego a la página web del creador de la baraja Jacopo Rosati y me doy cuenta del trabajo que ha hecho en donde hay una carta específica que se llama The Troll! así que ya podéis adivinar la cara que se me puso cuando vi por fir plasmada esa imagen en una lámina de cartón.

Mirar el resto de cartas de la baraja me ha hecho mucha gracia también porque su creador ha retratado de manera excelente todos los personajes y situaciones que abundan en las redes sociales, pasando por las Noticias falsas (Fake News) que son una verdadera plaga en plan "Última hora, han encontrado perro con 7 cabezas en un pueblo olvidado de Japón y habla", los videos o fotos de gatitos, las invitaciones a juegos que nunca pides pero que siempre te llegan por parte de amigos, los problemas con tu contraseña o los bots, tan de moda ahora en Twitter y Skype. Aparece también la carta de la Cuenta Falsa (¿alguien dijo Facebook?) y los hackers chinos, junto con otras imágenes y conceptos que son para partirse aunque retratan y exponen una tema serio detrás, oiga.

Y eso, que si quieres echar un vistazo a la página del creador de la baraja y reirte/reflexionar un rato con las imágenes de las cartas puedes visitar el enlace que te dejo más abajo. Ojito que también hay un juego estilo GIF en donde si haces clic y dejas el botón apretado mientras mueves el cursor hacia un lado podrás ver la carta que te ha tocado, a ver si te sale el marciano con sus Fake News, Los Gatitos o El Hater. Cuidadín con este último.

El Tarot de las redes sociales AQUÍ.

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¿Por qué las personas buscan a un tarotista?

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He estado recordando la satisfacción que sentí al escribir las entradas de este blog en donde explicaba el funcionamiento del tarot desde una perspectiva basada en las ciencias cognitivas que proponen y confirman que todos los seres humanos tenemos una capacidad analítica-predictiva basada en lo que comúnmente se conoce como Teoría de la Mente. En su momento todo aquello fue un gran descubrimiento para mi ya que por fin encontraba respuestas lógicas y demostrables que me alejaban de un ámbito supersticioso en el que nunca he creído mucho. Confirmaba también que esa faceta predictiva que siempre ha atraído al ser humano no era una quimera sino algo que se podía explicar sin necesidad de rechazarla o encasillarla en pura charlatanería.

Una vez que encontré la respuesta al funcionamiento de las artes predictivas que abundan en el ámbito esotérico me enfrenté a una nueva pregunta: si todos los seres humanos tienen capacidades predictivas o de anticipación ¿porque algunos van detrás de otros para que les digan lo que sucederá más adelante? ¿No se supone que todos podemos predecir lo que nos sucederá sin necesidad de preguntarle a nadie más? ¿Qué sentido tiene la existencia de los tarotistas?

La respuesta no demoró mucho en llegar a mi cabeza. Las personas que buscan a un tarotista para que este les haga un análisis y predicción de sus vidas no lo hacen porque no tengan Teoría de la Mente sino porque la tienen pero no lo suficientemente desarrollada para darse a sí mismos las respuestas. En otros casos son los propios miedos e inseguridades los que impiden ver con objetividad el resultado futuro de las cosas que se están experimentando. Literalmente nos cuesta dar veredictos sobre nosotros mismos porque no somos imparciales y estamos dominados por emociones que podrían nublar fácilmente nuestro juicio y hacernos entregar resultados viciados. Ahí es en donde aparece entonces la figura del tarotista como un personaje neutro y ajeno a los dilemas del consultante, que analizará las variables existentes para luego como una calculadora humana entregar los resultados futuros de forma transparente y sin distorsión. Porque a final de cuentas el gran plus que tiene el tarotista es que no tiene conexión alguna con el consultante y es eso lo que le reviste de una impecable objetividad a la hora de definir lo que está pasando y lo que sucederá.

Ahora bien, uno podría pensar que la labor del tarotista podría ser igual a la de cualquier amigo que con un poco de objetividad puede predecir lo que le sucederá a los demás pero aquí la gran diferencia que existe entre el amigo y un tarotista es que este último usa constantemente su Teoría de la Mente lo que le da cierta ventaja para exponer de forma mucho más completa los detalles de una predicción porque tiene esta cualidad mucho más entrenada. Eso, considerando además que el amigo por más objetivo que trate de ser también estará un pelín condicionado por sus emociones que, en la mayoría de los casos, podrían comprometer su visión y perspectiva de los demás. 

La clave entonces es la objetividad. Buscamos referentes neutros para que ellos nos puedan mostrar aquellos matices  de nuestra vida que producto de la imparcialidad no somos capaces de ver impidiendonos calcular el resultado de los sucesos, especialmente aquellos en donde nuestra voluntad y decisión juegan un papel fundamental. Buscamos la figura de un árbitro que observe por un momento nuestra vida y nos de aquel veredicto escurridizo que nos cuesta tanto atrapar con nuestras manos.

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Stranger Things: Segunda Temporada (Reseña)

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No vi la segunda temporada de Stranger Things del tirón como muchos de mis amigos ya lo habían hecho. Yo fuí lento y a conciencia para masticar y digerir poco a poco el contenido de los nueve capítulos que la conforman. El sabor final que me queda es dulce aunque con pequeñas trazas de algo que quiero pensar no es relleno. El ritmo de la serie se parece bastante al de la primera en donde en los primeros capítulos se empieza a dibujar el guión o la línea de sucesos siguientes que empiezan a coger fuerza por ahí por el capítulo número cinco. Luego, cuando ya tenemos a todos los personajes en sus posiciones y reconocemos las caras nuevas nos echan encima todo el material pendiente quedando claro que esta temporada es más oscura y densa que la primera.

Supongo que los creadores de la serie, los Hermanos Duffer, han decidido dar el paso hacia la oscuridad para no caer en la fórmula evidente que hubiera sido el seguir regodeándose en el buen rollo de sus protagonistas. Así en vez de tomar la ruta más fácil han decidido explorar lo que pasaría con el público si en lugar de mostrar a la piña de chavalines simpáticos luchando contra cosas misteriosas muestran una tensión y un horror que en la primera temporada apenas pudimos sentir. Ahora hay menos risas y más sangre, así mismo más tensión y emociones que a más de alguno le harán extrañar la ternura silenciosa de Once o los vibrantes chistes de los protagonistas. Es que no todo puede ser siempre igual, oye. Eso lo tenéis que entender porque sino sería como pedirle a Metallica que siempre toque la misma y única canción en sus conciertos. Que sí, que eso sería la bomba para sus fans recalcitrantes pero no lo mejor para la creatividad y capacidad de los integrantes de la banda que vivirían prisioneros de los gustos de sus delirantes seguidores. Hay que dejar espacio para la creatividad y experimentación, incluso si eso significa meter la pata o desviarse momentáneamente por sitios que en realidad no llevan a nada.

Así mismo creo que Stranger Things ha decidido explorar, ver qué pasa si no se obedece completamente a los fans. Presentar protagonistas nuevos, desdibujar los perfiles de algunos personajes conocidos, dejarle crecer el pelo a Once y separar un poco a los chavales que juntos son la hostia. Se siente entonces cierta irregularidad como si una mano invisible estuviera moviendo de forma aleatoria fichas en un tablero de ajedrez preparando un jaque mate que no tiene pinta de llegar aún. Percibimos la experimentación y luego en los últimos capítulos nos llueven un montón de guiños a la primera temporada y a todo aquello por lo que los fans babean. Y ya en los descuentos aparece una escena que deja el camino abierto para una tercera temporada en donde, pienso yo, se deberían explicar algunos cabos sueltos que se arrastran incluso de la primera temporada.

Resumiendo: queda un sabor a triunfo y la añoranza de más capítulos que permitan olvidar ese infame Capítulo 7 que todavía me estoy preguntando que aporta a la serie. Luego recuerdo que los Hermanos Duffer están explorando y me tranquilizo, esperando un  in crescendo que ya se huele después del cierre de esta temporada que pese a sus baches sigue conservando la magia de la primera vez. Perdono también los desperfectos producto del proceso creativo, esperando que lo que venga sea una obra independiente y dueña de sí misma que no se esclavice por la petición de sus fans más zumbados que solo quieren ver el buen rollo de los protagonistas.


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El Tarot y La Navaja de Ockham.

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La Navaja de Ockham es un principio lógico utilizado en el método científico y se lo debemos a un franciscano de nombre William que vivía en Ockham, un pequeño pueblo ubicado en Inglaterra. La base del principio nos dice de forma muy resumida que a la hora de explicar un suceso debemos prestar atención a la complejidad o sencillez de la teoría que se presenta, considerando que en la mayoría de los casos la explicación acertada suele ser casi siempre la más sencilla. Es importante destacar que este principio no menosprecia las explicaciones grandilocuentes sino que sugiere empezar primero por las más evidentes y lógicas para desde allí ir subiendo escalones hacia explicaciones más complejas. Metafóricamente hablando: debemos utilizar una navaja para deshacernos de todo aquello que sobra y enfocarnos en lo fundamental. Ahora bien, si aplicamos este principio para explicar el funcionamiento del tarot podemos llevar a cabo el siguiente ejercicio:

EXPLICACIÓN 1

El tarot funciona porque las cartas son portales dimensionales que se abren y nos conectan con seres extraterrestres o ángeles que nos envían información  desde otros planos usando la telepatía.

EXPLICACIÓN 2

El tarot funciona por el principio de sincronicidad.

EXPLICACIÓN 3

El tarot funciona porque los seres humanos tenemos capacidades predictivas innatas que derivan de procesos cognitivos y el tarot es solo un conjunto de láminas que ayuda a quien las lee a concentrarse y plasmar en ellas información que ha percibido previamente en el consultante echando mano de sus cinco sentidos y de su teoría de la mente. 

ANÁLISIS GENERAL

Si revisamos las tres explicaciones nos daremos cuenta al instante que la más compleja parece ser LA EXPLICACIÓN 1 precisamente porque contiene muchos elementos que no han sido actualmente probados. Nadie sabe a ciencia cierta si los extraterrestres o los ángeles existen de la misma forma en que nadie puede confirmar que la telepatía como tal exista, mucho menos sabemos si las láminas de cartón son portales dimensionales. Entonces lo que estamos tratando de hacer es explicar un hecho con otros hechos que no tienen explicación lo que por supuesto no tiene lógica alguna, a menos que nos dediquemos a escribir guiones de ciencia ficción. Cuando digo que esta explicación es la más compleja me refiero a que es la más difícil de demostrar porqué en vez de aclarar nos presenta nuevas dudas que nos dejan más o menos donde mismo o peor porque ahora ya no solo tenemos que explicar porqué funciona el tarot sino que además hay que demostrar la presencia extraterrestre, de ángeles, la telepatía y lo de los portales dimensionales. O sea que tenemos más trabajo del que teníamos al comenzar.

La EXPLICACIÓN 2 parece un poco más seria pero yo mismo la he refutado en otro artículo de mi blog porque pese a parecer bastante razonable cae también en el error de plantear nuevas dudas adicionales no demostrables. El principio de sincronicidad fue propuesto por C.G Jung e indica que dos eventos pueden estar conectados de manera acausal y sin explicación aparente, lo que aplica a la simultaneidad que hay cuando el consultante elige una serie de cartas que precisamente coinciden con lo que le está pasando. Sin embargo, hay algo muy importante a considerar en esta teoría: nos sigue dejando en la duda pues no nos explica la causa sino que nos señala que hay cosas que no necesariamente pueden tener explicación. Ahora bien y como todos podemos saber por puro sentido lógico que algo no tenga explicación no implica que sea mágico o sobrenatural sino que sencillamente nadie ha encontrado aún la causa. Ergo, la sincronicidad no explica nada solo señala que hay algo que sucede y que parece estar conectado a otro evento sin justificar la causa.

La EXPLICACIÓN 3 y que corresponde a un largo estudio que he dejado plasmado en otros artículos de mi blog es la más razonable no porque me quiera echar flores sino porque no agrega más elementos sin explicación. Al contrario, integra algunos que ya están comprobados como es el concepto de Teoría de la Mente y el hecho de que las cartas son solo láminas de cartón. Lo cinco sentidos también son una idea comprobada y ampliamente verificada especialmente en el ámbito de las ciencias cognitivas y recae en ellos la propiedad que tenemos de recoger información de nuestro entorno para luego como calculadoras humanas obtener resultados predictivos que nos permitan anticiparnos a los sucesos y evitar en la medida de lo posible peligros o situaciones conflictivas. Eso, si miramos esta cualidad desde la visión evolutiva en donde el ser humano ha desarrollado y sigue desarrollando cualidades que le permitan la subsistencia en este planeta. 

CONCLUSIÓN

Habiendo aplicado el principio de La Navaja de Ockham podemos ganar tiempo dirigiéndonos siempre por las explicaciones más plausibles y que por tanto demoran mucho menos en ser aclaradas o justificadas. Por otro lado, meterse en historias rocambolescas puede llevarnos a una fosa de sinsentidos para explicar el tarot haciéndole un flaco favor a este y produciendo un mal mayor que es convertirnos en lanzaderas de más dudas que en vez de acercarnos a las respuestas nos alejan de ellas creando además miedos infundados, supersticiones y una serie de ideas que poco ayudan al equilibrio mental del consultante que ya viene medio aturdido con los problemas y dudas que pueda tener respecto a su propia vida. Que si ya viene preocupado por lo que sucederá con su pareja ahora también tendrá que estar atento a si los extraterrestres le mandan mensajes canalizados a través de las cartas para saber si en la otra dimensión hay un marciano comprensivo y de buen corazón que le dé el dato preciso para dejar de sufrir.

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Descifrando Películas || Blade Runner 2049.

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He visto hace poco Blade Runner 2049 y estoy dividido entre las cosas buenas y malas de esta película. Antes de todo debo debo decir que se me hizo excesivamente larga. Creo que le sobra una hora que perfectamente se pudo haber ahorrado recortando tomas de viajes en naves espaciales sin ningún diálogo. Por otro lado pienso que Denis Villeneuve no ha sido el adecuado para dirigir la temática de los replicantes y ojito, que me encanta el trabajo de este director en Sicario o La Llegada precisamente por el ritmo y belleza visual a la que nos tiene acostumbrados pero esa misma preocupación estética creo que en Blade Runner 2049 sobra ya que en vez de centrarse en lo interesante del guión por momentos parece más importante enfocar las enormes ciudades futuristas o la decadencia de edificios abandonados durante largos minutos que se hacen infinitos en un guión que se estira a un poco más de dos horas y media.

LO BUENO Y REFLEXIVO

Aún así, Blade Runner 2049 sigue conservando trazas míticas de lo que fue en su momento el proyecto con Ridley Scott a la cabeza, con ese manifiesto existencialista que pone sobre la mesa el tema de los humanos versus las máquinas. La idea de los replicantes ahora más que nunca parece encajar en una época llena de saltos tecnológicos en donde el tema de la inteligencia artificial parece estar cada vez más cerca. De ahí que los antiguos dilemas parezcan actuales con ese miedo paranoico a los humanos mejorados o a los androides con capacidades extraordinarias que pondrían en peligro la hegemonía humana. Así mismo se cuestiona la sensibilidad y conciencia de las máquinas, exponiendo la sutil frontera que existe entre los humanos y los robots.

Otro punto a favor y que Denis Villeneuve sabe explotar muy bien es el sinsentido de la máquina que se parece mucho al sinsentido del ser humano que a final de cuentas no es más que otra máquina (de carne y hueso) que solo existe y tiene conciencia de sí misma gracias a su memoria y los recuerdos que atesora como propios y que le confieren una identidad. Tan frágil es su existencia como la de un robot que desprovisto de su memoria y capacidad de almacenamiento no es más que chatarra y olvido. En Blade Runner 2049 se desliza la idea de que los recuerdos son el motor que da sentido a los seres, que independiente de si tienen imágenes mentales implantadas o reales se mueven empujados por la memoria para cumplir un destino heroico o criminal. Lo importante entonces no es saber quién es máquina y quién humano sino qué recuerdos mueven a los protagonistas de esta historia.

Profundizar más en la trama implicaría revelar importantes secretos que es mejor descubrir viendo la película, pero con lo que he mencionado antes se puede anticipar que los tiros van por la reflexión existencialista, la frágil frontera hombre-máquina y la idea de los recuerdos como precursores de la identidad. Dilemas calientes que hoy están más de moda que nunca y que es buena idea mirar en esta película, eso sí, acompañado de una almohada blandita para apoyar la cabeza y resistir las casi tres horas de futuro distópico.

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Los españoles son los más supersticiosos de Europa.

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Sí, esa fue la noticia que leí hace poco y que hace referencia a algo que ya había escuchado y leído antes en otros medios. La información podría ser una entretenida anécdota sino fuera porque deja en evidencia lo profundamente expuesta que está la sociedad española al engaño y la estafa, especialmente en el mundo esotérico que es donde más fácil resulta inventarse historias, mitos y fantásticas soluciones para males invisibles. 

Lo más fuerte es que no se habla de porcentajes discretos y tímidos tipo 10% sino que estamos hablando de cerca de un 60% de supersticiosos en todo el territorio español. Aunque ojo, se entiende que de todo ese porcentaje no todos son rematadamente supersticiosos. Habrá niveles como en todo, quizá un 20% que solo le teme a los gatos negros, otro 10% que desconfía del número trece y otros tantos con resistencia a pasar por debajo de una escalera, romper un espejo, tirar sal en la mesa entre otros curiosos miedos.

He dicho que la sociedad española tiene mayor peligro de caer en estafas precisamente en el ámbito esotérico porque en este país hay una facilidad abismante para lanzar teorías e hipótesis sobre lo que nos sucede sin necesidad de rectificación ni comprobación empírica alguna. Abiertamente se habla de karma, de espíritus que salen de portales dimensionales, de egregores y un sinfín de personajes salidos de un cuento de J.R.R Tolkien sin que nadie se pare a preguntar ¿es cierto y si es así, que prueba tangible hay?

Y he ahí el gran problema. Como casi nadie se cuestiona nada, entonces aparece el listo de turno a vendernos una historia sobre lo que nos sucede, a veces de una forma tan inteligentemente hilada que luego sin darnos cuenta le compramos aquella sospechosa receta o le pagamos ese pastón para que encienda unas velas, recé en nuestro nombre y nos prometa con una seguridad pasmosa que aquello que nos aqueja ya no nos afectará. Permitimos que alguien nos haga imposición de manos o nos haga una cirugía cuántica por un precio astronómico y luego a esperar días, semanas y hasta meses para darnos cuenta que el problema sigue en el mismo sitio pero nuestro dinero ya no.

Yo que estoy metido en este mundillo no puedo dejar de sentir preocupación y a veces rabia al ver como se me acercan personas afectadas por estafas de personas que aprovechando su dolor prometieron unir parejas, combatir enemigos y hasta conectar con familiares muertos a cambio de un dineral que sorprendentemente es desembolsado como en estado hipnótico por parte de aquel que ignorante de las verdaderas razones de su mal se entrega por completo a la superstición que no es más que la extensión de la ruina que intenta infructuosamente esquivar.

Mi aporte al panorama español es pequeño pero no por eso menos importante. Comencé desechando por completo cualquier explicación supersticiosa del tarot y en vez de conformarme con los porque sí, los guías espirituales o los portales dimensionales que se abren y cierran decidí enfocar el estudio de este tema desde las ciencias cognitivas y las capacidades predictivas del cerebro que es en donde realmente ocurre aquello que experimentamos en una lectura de cartas. Tengo ya abundante material en el blog sobre estos temas y pretendo seguir escribiendo más  para reducir ese peligroso porcentaje que nos deja expuestos y con el culo al aire frente a los comerciantes del miedo y la desesperación.

Para leer la noticia en El Mundo clic AQUÍ.

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Cuando La Justicia es símbolo de indefinición.

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Hace un par de días una chica preguntaba en un foro por el significado de la carta de tarot La Justicia especialmente en el ámbito amoroso en donde se le hacía muy difícil la interpretación referida a una relación que no había funcionado. Ella intentando revisar si había buenas expectativas futuras para la pareja se dio cuenta que la cosa no pintaba bien y lo que más le llamó la atención es que casi todas las tiradas que hizo sobre ese tema terminaban con esta carta de tarot. De ahí entonces surgió su duda sobre cómo encajar el mensaje de La Justicia en todo esto.

Las opiniones fueron diversas. Algunos mencionaron que esta carta refiere a una relación kármica y otros de que anunciaba una cuestión divina que con el tiempo se aclararía, cosas que por supuesto no caben en mi criterio racional y poco supersticioso del tarot.

Mi opinión al respecto es práctica y está enfocada a ese aspecto de ni fu ni fa que tiene esta carta en donde expresa cierta ambigüedad que se puede rectificar en relaciones que se quedan atascadas de forma permanente y en donde nada parece avanzar. Es ciertamente un equilibrio,  pero lo es tanto como el que tiene el agua estancada de un riachuelo: no avanza ni se mueve hacia ningún lado, parece tener una posición balanceada que no se decanta por ninguna dirección, entonces se empieza a pudrir y llenar de múltiples elementos que hacen que pierda su pureza. A veces se decanta por una dirección y a veces por otra pero nunca deja de volver al principio, de la misma forma en que la balanza puede moverse aleatoriamente de un plato a otro pero sin quedarse de forma definitiva en uno. Así mismo una relación dominada por La Justicia puede interpretarse como estancada porque en vez de evolucionar y avanzar en alguna dirección se queda en la misma posición (el centro), imposibilitando su crecimiento y evolución.

Analizado de esa forma podemos entender esta carta como el necesario equilibrio de la vida que llevado al extremo puede transformarse en algo soso y poco evolucionado, algo que se atasca, perdiendo color y fuerza. Entonces la tirada de la chica cobra sentido porque las cartas que le aparecieron antes de La Justicia eran negativas, concluyendo entonces que la relación estaba parada y se quedaría así, sin posibilidad de seguir avanzando. En un permanente ni fu ni fa.

NOTA

Si te interesa el análisis de otra carta de tarot puedes dejar tu sugerencia y pregunta en la zona de comentarios. Yo responderé encantado y si procede crearé incluso un artículo para así seguir ampliando la biblioteca de arcanos mayores del blog.

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El Secreto: un libro muy mal interpretado.

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Hace un par de días me topé en internet con una ácida crítica al best seller literario llamado El Secreto. Más de alguien recordará el libro como un éxito de ventas mundial que llamaba la atención por prometer éxito y abundancia utilizando La Ley de la Atracción que consiste a grosso modo en el logro de objetivos o metas por el solo hecho de enfocar en ellas con fe y persistencia. Algo así como una visualización mental positiva destinada a reproducir un entorno que vibrase en la misma frecuencia de nuestros pensamientos. Bajo esta norma quedaba claro que si eras pesimista era mejor que te pegaras un tiro ya mismo porque no podrías sobrevivir en un mundo lleno de optimistas enfocando en sus metas con alegría y entusiasmo. La importancia de focalizar y visualizar tiene mucha relación también con la famosa frase Todo es Mente de los metafísicos.

Sea como sea, leyendo el artículo dedicado al libro me animé a escribir el mío para hacer lo que creo son matices necesarios. Por ejemplo y pese a que nunca me tragué completamente el libro sí me di cuenta que el tema de focalizar o visualizar sí tenía sentido más por una cuestión de sentido común: nunca he visto a un pesimista exitoso. Yo mismo me había dado cuenta muchísimos años antes que una actitud de mierda no era aconsejable a la hora de comprometerse con metas y objetivos personales. La actitud, voluntad o instinto positivo es casi una herramienta de sobrevivencia para evolucionar y enfrentarse a desafíos. Sin embargo creo que el libro no profundizaba mucho en que el visualizar o la actitud positiva eran solo un escalón en la escalera del éxito que también tenía mucho trabajo y acción.  Entonces ¿podemos culpar a la autora del libro por mentirle a la gente y hacerle creer que con solo pensar en un ferrari o pegar fotos del ferrari en la pared de su habitación podría tener el ferrari en tiempo record? no, en absoluto. En  ese sentido si hay alguien a quién culpar es a la propia gente que no tuvo un mínimo de análisis escéptico para darse cuenta que quizá el libro no contaba todo el proceso para llegar al éxito sino que se regodeaba en la parte más dulce e inspirada que encajó muy bien en una época en donde terapias espirituales e ideas New Age surgían como setas en un bosque húmedo. De repente parece que todo era posible y que en cualquier momento se abriría el cielo para derramar rayos cósmicos de placer y abundancia para todos.


Sin embargo, para muchas personas el subidón duró poco. Luego de meses visualizando se empezaron a reunir ejércitos de personas que no habían logrado nada y que gradualmente se iban cabreando más con el libro. No era para menos considerando que ni ferrari, ni mansión lujosa ni dentadura de oro con incrustaciones de perlas. Nada de nada. Era como para demandar a la Rhonda Byrne pero no, en realidad lo que creo que había era un montón de gente ingenua con actitudes de mierda que habían considerado el libro como una promesa de éxito rápido y que al observar que este era solo el primer escalón se dieron cuenta que ellos seguían siendo los mismos pero con un poco menos de dinero que se gastaron en el libro. Fue literalmente un giro en 360º para quedar donde mismo: pobres, pesimistas y ahora además quejicas porque el libro no les había resuelto la vida. Entonces ya no eran solo un ejército de estafados airados sino también de llorones victimizados. Una mezcla que no pega mucho con el éxito, creo yo. De estos especímenes quedan aún hoy en día y más de alguna vez me los he topado como si fueran almas en pena, llorando sobre lo mal que está la cosa y por la mala suerte que tienen en el amor. Penita producen con esos ojitos vidriosos y esa actitud derrotista inconfundible, con cara de toalla en la cesta de la ropa sucia!

NOTA

Este artículo no pretende ser una defensa del libro ya que lo leí y extraje lo poco que se podía rescatar de el pero de ahí a creer que es la clave del éxito pues no. Ni lo hice ni lo haré ni lo recomendaré como tal. Lo que sí pretendo con este artículo es observar lo ridículo que me parece que aún existan seres humanos que culpabilizan al libro de sus desgracias. Hombre, si te iba mal antes de que existiera el libro y te sigue yendo mal después del libro, entonces el problema no es el libro sino tú, con tu actitud miserable que es la que te tiene sumergido en esa cesta de la ropa sucia en la que tú mismo te has metido. Así que si quieres demandar a alguien demándate a ti mismo, por incumplimiento de contrato con tu vida.

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Cuando las palabras son más poderosas que un ritual.

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Hace un tiempo atrás llegó a mi consulta una mujer muy triste por un problema familiar que ella no podía resolver: sus dos hijos estaban peleados desde hace mucho tiempo y ella no encontraba la forma de apaciguar los ánimos y lograr la unión familiar. Obviamente esto le tenía rota ya que amaba muchísimo a sus hijos y no le agradaba que la situación se hubiera torcido tanto. Cada día que pasaba sin que ellos se dirigieran la palabra era para ella una agonía, una procesión silenciosa. Comprensiblemente desesperada me preguntó si sabía de algún hechizo o ritual para lograr unir a los dos hermanos pero yo le expliqué mi posición respecto a los rituales y le advertí que tuviera ojo con quienes le ofrecían maravillas cobrándole un pastón porque esa vía no era más que el camino de los charlatanes y la estafa.

Para mi los rituales son solo ejercicios psicológicos que sirven como declaración de intenciones respecto a un asunto que nos esté sucediendo. No tienen magia alguna pero evidentemente ejercen cierta influencia cuando expresamos con ellos y de manera artística nuestros sentimientos. Hacerlos condiciona nuestra conducta y nos dirige a determinados estados mentales que nos predispondrán, ojalá positivamente, frente a los sucesos negativos que nos suceden. Pero hasta ahí, no hay más truco, ni dioses ni ángeles ni ayuda de supuestos guías espirituales. Tampoco influye si la luna está menguante o llena o tapada por nubes grises. Nada de eso afecta realmente lo que nos sucede, más allá de la esfera psicológica y del condicionamiento conductual.

Entonces y volviendo sobre el problema de la mujer me pregunté ¿puede haber una forma de lograr un acercamiento entre los hijos sin echar mano de rituales ni historias similares? ¿Habrá alguna técnica sencilla, totalmente práctica y alejada de supersticiones rocambolescas que genere un cambio en la condición de los hijos y de su atribulada madre? 

Y claro que la había. La explico a continuación con su bello resultado..

LA CARTA DE LAS LÁGRIMAS

Lo primero que pensé al tratar de buscar una solución al problema de los hermanos es que sea lo que fuera que hiciera tendría que ser algo, un acto, que conectara a la madre y a los dos hijos de forma simultánea. Es decir, descartaba por completo la opción de que la madre de forma aislada prendiera velas y rezara a Dios ya que eso no resolvería nada pues no lo veía como una solución activa, una verdadera intervención. Mi condición de ateo reforzaba esta posición ya que rezar es para mi algo muy parecido a intentar freír unos huevos sin encender la cocina ni poner la sartén ni echar el aceite. Las cosas no se resuelven con fe ciega sino con nuestra participación activa en las cosas que nos suceden. Si no metemos mano en los problemas y esperamos que un ritual, un rezo o echar miel sobre una foto funcione, pues apaga y vámonos. Ya nos podemos quedar donde mismo estamos porque la cosa no se va a solucionar.

Pensé entonces en escribir una carta para sus hijos. Cómo se me da bien escribir y conocía bastante bien la situación de la mujer a través de las consultas de tarot que me había hecho respecto al tema de sus hijos sabía más o menos qué teclas había que apretar para sensibilizarlos ya que en el fondo lo que hacía falta es que ellos se ablandaran, cedieran y salieran de su condición de roca infranqueable. La carta en este caso cumplía su cometido, pues era una acción directa en papel que ambos tocarían y leerían, obligándoles a reaccionar. Eso sí, no podría ser una carta cualquiera, debía tener la potencia suficiente para romper sus murallas y yo debía escribirla en el nombre de ella para que ellos supieran que lo que allí había escrito eran las intenciones de su madre y no las mías. Entonces y con la autorización de la madre realizamos el experimento. Ella además tuvo la excelente idea de adjuntar un pequeño regalo a la carta, lo que reforzaría este ejercicio que estaba destinado a remover emociones en los hijos.

Escribí la carta tratando de empatizar al máximo con la madre y el resultado fue de mi agrado así que se la entregué a la madre. Le dije que más adelante si tenía noticias me contara lo que había sucedido con el experimento ya que era la primera vez que utilizaba esta técnica de la carta. Meses después y yo habiendo perdido toda esperanza de obtener respuesta y contraste la madre volvió a contactar conmigo con excelente noticias. Me contó que había entregado la carta a sus hijos y que desde ese momento comenzó a ver un cambio de actitud entre ellos que ahora se mostraban más dispuestos a negociar y hablar entre sí, algo impensado hace un tiempo atrás. El cambio más impactante vino de parte de uno de ellos (justamente el que parecía más inflexible en la lectura de cartas) que le dijo explícitamente que la carta le había dejado K.O, completamente roto y que había llorado montón, aunque intuía que ella no la había escrito. Ella muy discreta respondió: tengo un pajarito que me ha ayudado pero todo lo que hay allí es lo que yo siento.

Y ese pajarito soy yo, que sin magia, ni rezos, ni velas y sin siquiera un dios en el cual apoyarse escribió una carta solo con el corazón y empatizando con una madre triste, tratando de poner solo buenas intenciones e inspiración en una situación que si me hubiera pasado a mi me hubiera encantado resolver también de la misma forma. 

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