Mi visión

El Tarot tiene para mi una doble función: es una herramienta predictiva que actúa a través de una serie de mecanismos cognitivos (teoría de la mente) y es también un método artístico de crecimiento personal que nos permite escanear y ser conscientes de nuestra posición actual para desde allí identificar potencialidades y obstáculos. He confirmado en la práctica que el tarot no solo se limita a ser una herramienta terapéutica sino que puede atisbar el futuro y el pasado de una persona, definiéndola. Aún así, no creo que esta cualidad sea consecuencia de magia o fuerzas sobrenaturales sino al contrario, creo que se basa en sistemas verificables a través del método científico y cuyo estudio debe profundizarse aún más.

Comparto el ideal de muchos colegas que buscan dignificar al tarot pero no creo que este sistema esté reñido con el mundo de los rituales ya que creo que ellos forman parte del primitivo arte de la espiritualidad que a pesar de no ser un método efectivo en sí mismo proyecta sobre quienes lo practican una reafirmación de objetivos necesaria y simbólica. El objetivo para mi es recuperar el sentido del imaginario y reforzar a través de ejercicios simbólicos nuestra integridad emocional para así lograr el perfecto equilibrio entre lo terrenal (la ciencia) y lo espiritual (la creencia).

Cuando interpreto las cartas de tarot  lo que hago es conectar con el consultante por cualquier vía disponible (presencial, telefónica o escrita) y enfocarme intensamente en lo que me dice y en todo lo que siento de su parte. Luego aplico la percepción y capacidad de predicción que tengo de forma congénita (Teoría de la mente) y expreso lo primero que viene a mi mente al ver las cartas, las cuales actúan como intermediario entre la información que mi mente ya ha recogido inconscientemente y lo que luego expreso en palabras o de forma escrita. Este estado de alta percepción me permite habitualmente ver imágenes de sucesos que han ocurrido en la vida del consultante sin que este me lo diga y también me permite ver otro porcentaje de imágenes que el consultante aún no experimenta y que deduzco aparecen como resultado final a una serie de combinaciones cognitivas que mi mente ha llevado a cabo para dar así el resultado más preciso posible.

Para escribir o verbalizar mis interpretaciones intento ser lo más ordenado y racional posible para así lograr una expresión clara y precisa que acompañe a las imágenes mentales y todo el proceso cognitivo que llevo a cabo al contactar con el consultante. Aplico además el conocimiento técnico que conozco de cada carta y que es la consecuencia de mis años de estudio y análisis de sus imágenes. En rigor, soy lógico para expresarme pero intuitivo, directo y sin filtros para evocar las imágenes y sensaciones que siento al estar en contacto con otra persona. Soy consciente que los resultados futuros que proyecto son la consecuencia final de todas las variables de información del consultante que mi mente ha recogido de forma inconsciente y que gracias a mi Teoría de la Mente se unifican para entregar los resultados que entrego, de la misma forma en que un ordenador podría procesar muchísimas variables para así entregar la opción más factible y acertada.

Soy tarotista y escéptico a la vez, lo que no es contradictorio ya que esta última cualidad me permite revisar y validar mis propios sistemas de forma constante, manteniendo siempre una actitud de respeto hacía mi actividad, no permitiendo que se mezclen en ella argumentos sin fundamento ni creencias que remitan mi labor al oscurantismo medieval que no me parace nada beneficioso para la evolución de las personas. En esta página ofrezco asistencia personalizada y desarrollo mis lecturas con respeto hacia los diversos temas que se me presentan, sin juzgar ni cuestionar la integridad de quién me consulta. 

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Un abrazo Fuerte.