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16 de septiembre de 2017

Descifrando series: Breaking Bad || Corrompiéndose.


Quizá parezca que ya no queda mucho que hablar sobre esta serie finalizada en el 2013 pero si falta lo mío esto no está acabado señores. Me enganché a la serie recién este año y la terminé hace poco más de un mes y no quise ponerme a escribir la reseña enseguida porque sentía que debía tragar todo lo que había visto y que me había dejado con una sensación de estremecimiento bastante grande. Y eso ya te digo yo que es bastante porque cuesta que las cosas me remuevan de esta forma, al punto de crear una artículo dedicado en mi blog.

La historia de la serie es sencilla pero lo que le da el toque maestro es la profundidad emocional de los personajes que nos llevan por un montón de sensaciones en la historia de un hombre más bueno que el pan que un día se entera que tiene un cáncer inoperable y decide ponerse a cocinar  y vender metanfetamina para dejar un contundente legado a su familia cuando él muera. Todo esto porque su trabajo como profesor de química no le alcanza ni para comprarse una aspirina. De ahí en adelante uno se encuentra con muchos guiños al spaguetti western de Quentin Tarantino mezclados con unos movimientos de cámara calculados y que pretenden expresar la decadencia y humor negro, muy negro que rezuma la serie por todos lados. Así comienza la odisea de Walter White, el protagonista, en una ópera criminal que le lleva a escalar cada vez más alto en el mundo de las drogas y la mafia lo que de paso produce drásticos cambios en su mujer, su hijo y todo su entorno social.

Y el que se lleva la palma de oro con la interpretación es Bryan Cranston que encarna a este hombre medio debilucho y medio tonto al que ni la mujer le hace mucho caso y que producto de su enfermedad empieza a meterse en asuntos de mafiosos que cada vez se ponen más negros lo que produce paradójicamente una inyección de entusiasmo y pasión en él, fortaleciéndolo pero al mismo tiempo enfrentándolo a dilemas morales extremos que solo un criminal redomado podría conocer. En ese sentido la serie es honesta y no trata de dar un discurso mamón de redención sino que muestra de forma prístina y transparente el nacimiento de un monstruo. Algo así como una metáfora inversa a la del loto que emerge del pantano: esta es la historia del pantano que emerge desde el loto. Un hombre puro que literalmente se va corrompiendo hasta niveles insospechados y de una forma que alcanza ya en las últimas temporadas un nivel épico.

¿POR QUÉ BREAKING BAD?

Más de alguno se preguntará porqué recomiendo esta serie cuando no parece tener nada bueno y esperanzador y es que aunque parezca contradictorio, a pesar del shock que me ha producido he sabido valorar también su belleza en este relato moderno y honesto de un forajido que detrás de esta máscara terrorífica que se va forjando con cada paso que da hacia la destrucción se enfrenta también a la muerte de su propia humanidad manifestando así un conflicto interior en el que varios nos podemos sentir identificados cuando sentimos la lucha entre fuerzas opuestas dentro nuestro. Walter White es la imagen por excelencia de ese conflicto y es también el símbolo del ser humano valiente que asume una posición y no se queda en las medias tintas. He ahí el principal aprendizaje de esta serie que se presenta como una manifiesto audaz para aquellos que dejan de vivir el lado tibio de las cosas y se queman, se mojan y se hacen cargo de sus propios actos, asumiendo toda la responsabilidad.

Y es que también lo tengo que admitir: a mi me encantan los personajes malos que no se arrepienten y que tienen el coraje de asumir su papel sin mirar atrás. Me avergüenzo de los malos que se redimen, piden perdón o renuncian a lo que son porque más allá de lo bueno o malo valoro la valentía y coraje de aquellos que son completamente fieles a sí mismos, sin pedir permiso a nadie para ser. Por eso es que me gusta Breaking Bad y admiro a Walter White, por ser un malo que se pone el traje hasta el final y no huye de aquello en lo que ha decidido transformarse.

NOTA:

La serie consta de cinco temporadas que se pasan volando debido al dinamismo y agilidad de la historia que empieza casi como una serie tragicómica que recuerda por momentos la serie Malcom in the middle en dónde el propio Bryan Cranston también actuó. Aún así, no hay de qué asustarse porque ya en la mitad de la primera temporada se encarrila toda la historia hacia la obra magna que es: un viaje de ida no al Infierno de Dante sino al infierno de Walter White y sus secuaces, porque claro que hay más personajes pero no quiero hablar mucho de ellos para que si te pica el bichito por ver la serie seas tú mismo el que descubra las otras sombras del hombre bueno. Por cierto, la serie está disponible en Netflix.

Carta de tarot que podría relacionar con esta serie: El Diablo.

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